Suicidio, un problema de Salud Pública

La Organización Mundial de la Salud (OMS), alerta de que el suicidio es un grave problema de salud pública. Actualmente, se trata de la primera causa de muerte no natural en España, doblando la tasa de muertes por accidentes de tráfico.

En nuestro país, se consuman alrededor de 3.600 suicidios al año: 10 al día o lo que es lo mismo, uno cada dos horas y media.

Actualmente, el covid-19 ha aumentado el riesgo de suicidio y existen variables que apuntan hacia un agravamiento de las cifras. Durante la pandemia, el 50% de los ingresos en salud mental se ha debido a intentos de suicidio.

LOS FACTORES DE RIESGO

Es frecuente que las personas que se suicidan presenten altos niveles de desesperanza. En esta línea, perciben el futuro de manera negativa y piensan que su situación no va a mejorar con el tiempo. Consideran el acto suicida como la mejor vía para dejar de sufrir.

Además, determinados factores como ser varón (entre 40 y 60 años), tener antecedentes familiares de suicidio, o la falta de apoyo social, entre otros, juegan un papel importante en el riesgo de suicidio.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR EL SUICIDIO?

Es importante llevar a cabo una intervención multidisciplinar en la que participen distintos organismos y con diferentes profesionales que trabajen de forma integral. En este sentido, además del sector de la salud, es necesaria la participación de otros ámbitos como el político o el educativo y de los medios de comunicación.

Hoy en día, el suicidio se sigue percibiendo como un tema tabú alrededor del cual existen ciertos mitos. Por ello, es necesario un trabajo de sensibilización social, de modo que la población entienda que se puede hablar de suicidio abiertamente y que podemos ayudar a quienes piensan en quitarse la vida como única salida a sus problemas.

Por otro lado, para aquellos que barajan la idea de suicidarse, existen recursos, como el teléfono de la esperanza, que están al alcance de todos y cuyo fin es mejorar la salud emocional de las personas.

EL DOLOR DE LOS SUPERVIVIENTES

Tras la pérdida de un ser querido, se comienza un proceso de duelo. Si además la muerte ocurre por suicidio, el malestar psicológico es mayor que el experimentado ante otro tipo de pérdidas. Se trata de una muerte que conlleva cierto estigma social y son las propias familias quienes tienden a ocultar lo acontecido. El dolor se sufre en silencio, siendo mucho más intenso.

Es muy frecuente que los familiares y allegados de quienes se suicidan, elaboren la idea de que podían haber hecho algo para evitar la muerte; experimentando así un importante sentimiento de culpa. Surgen, de este modo, preguntas como: ¿Por qué lo ha hecho?, ¿Podría haberlo evitado yo?, ¿Qué hicimos mal?…

Lo cierto es que el suicidio es un hecho multicausal, pues son varios los factores que influyen en que una persona llegue a consumarlo. A pesar de ello, se puede prevenir.  Por este motivo, resulta fundamental eliminar algunas ideas erróneas acerca del tema y valorar nuestra salud mental en la dimensión que se merece. Además, hemos de tener presente que la ayuda psicológica puede salvar vidas.

Autora: Delia Cañadas Cano, psicóloga y profesora de nuestro curso “Abordaje del suicidio” (16 de marzo).